María Victoria Sequeira: «Yo tengo otra mentalidad, desde que participo soy más responsable»

María Victoria tiene 17 y está en el último año de Polimodal. Participa en el Proyecto Educación Joven, donde recibe una beca y acompañamiento en sus estudios. Por estos días reflexiona sobre su futuro: ¿estudiar o trabajar?

María Victoria es hija única, y desde que nació vive con su mamá a cuatro cuadras de EnAcción, en una casa sencilla. “Ella también es del barrio. Mi papá vive a 2 cuadras pero no tengo contacto con él. En la casa ayudo más o menos. Cuando tengo que estudiar me concentro y estudio”.

“Mi contraprestación la hago en la biblioteca. Me gusta estar en la biblioteca, me ayuda a estudiar, me inspira. Me pongo a leer, y la información que me piden en el colegio la profundizo más. Desde el año pasado, que estoy participando de Educación Joven y coordinando un grupo de catequesis, soy más responsable. Asumís que tenés que ir a tal lugar a una hora, y está bueno el compromiso. Además, soy tímida, no sociabilizo mucho, pero ahora con los chicos del grupo si los cruzo por la calle nos saludamos”.

“En el futuro me veo trabajando en lo que me toque… va, en lo que me toque no. Ojalá sea en un lugar donde tenga mi título y trabaje según mis conocimientos y lo que estudié, lo que quiero ser. El año que viene estoy pensando buscar trabajo, afianzarme un poco y después empezar a estudiar algo. Algunos dicen que si dejo me va a gustar la plata y me va a costar empezar a estudiar de vuelta. Pero, ¿qué pasa si no puedo pagarme los estudios? Mi mamá hace changas, y tiene el Plan, pero más de eso no, y yo algo voy a tener que buscar para aportar dinero en casa. Después va a ser un bajón no poder rendir o no poder terminar. Me pongo a analizar y digo: ¿qué hago?”.

“Los jóvenes del barrio llevan una vida distinta a la mía. Casi todos los de acá cerca fueron al colegio, dejaron y ahora están en la calle. Toman, fuman y hasta roban, parece que la vida es esa. Yo tengo otra mentalidad. Mi mamá siempre estuvo atrás mío, ‘Victoria, tenés que terminar el tercer año’. Tanto te lo repiten que es cansador, pero es verdad. Mis amigas van a estudiar una carrera el año que viene, verlas que estudian y se preocupan hace que me interese”.

“Es para analizar, a algunos jóvenes les gusta estudiar y a otros no. También influye la situación de la casa, las peleas de los padres, el contexto, la situación económica, la junta. Si me junto con chicos que no hacen nada y yo sí, después digo ‘¿Por qué yo hago y ellos no, si están bien?’. Entonces muchos piensan: ‘no hago nada, estamos felices y hacemos la nuestra’”.

“El barrio progresó un montón. Gente que por ahí no se acercaba ahora va, es una forma de comunicarse. Cuando se ven comentan ‘Yo te vi en el grupo’ y empiezan a hablar. En el futuro, ojalá todos nos hablemos. Con los vecinos de acá enfrente no teníamos relación. Ahora que la hija va a catequesis nos saludamos más. Me gustaría que con los vecinos haya una amistad, de hablar, conversar, eso me gustaría. No sé si será posible, ¿quién te dice?”.

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