Braian Piedrabuena: «Cuando sea grande quiero ser Ingeniero «

Braian Piedrabuena tiene 11 años y está en sexto grado. Como nació un 30 de junio, es el más chico de la clase, aunque está avanzado y tiene facilidad para las matemáticas. Es el más grande de cinco hermanos, con quienes vive junto a su mamá, que es ama de casa, y su papá, que trabaja en el matadero del barrio.

“Hasta los cuatro años vivía en la casa de mi abuela, acá cerca. Después nos mudamos al barrio del fondo, pero siempre se emborrachaban y robaban, y todos nos pusimos contentos cuando nos mudamos acá”, recuerda Braian. Dice que con sus hermanos se lleva más o menos bien, pero Daiana, la más grande de sus hermanas, no está de acuerdo y lo corrige: “se lleva mal”, dice. “Antes nos peleábamos más, ahora estamos empezando a estar más juntos”, insiste Braian.

“Mi papá trabaja en el matadero. Trabaja un montón, todos los días está trabajando. Mi mamá es ama de casa. El día de la madre hice una rifa de un biscochuelo para juntar plata y le compré pulseras y collares. El biscochuelo al final lo ganó el almacenero”. “A veces me ayudan a hacer la tarea pero en matemática no necesito ayuda, lo que no me gusta es sociales. Cuando necesito información voy a la biblioteca, como la vez que me pidieron la historia del teléfono y el telégrafo”.

“Para el año que viene, mi mamá quiere cambiarme la escuela a la tarde, pero yo no quiero porque me queda menos tiempo para jugar”. La mamá, que lo deja hablar, aclara: “Lo queremos cambiar a un colegio en San Miguel, que tiene una modalidad más parecida al secundario, para que se vaya acostumbrando a tener muchas materias y a estudiar más. Hace lo justo solamente, pero él tiene capacidad para hacer más”.

“En la escuela tengo amigos. Algunos viven del otro lado de la escuela y mi amigo Hernán vive cerca de casa, pero no los veo mucho a la tarde, porque mis papás no quieren que ande por la calle. O voy a computación, o a la biblioteca, o a lo de mi primo. Cuando fui a la Colonia de Vacaciones fui con mis hermanas. Hicimos pulseritas y boomerangs. Nos trajimos los materiales para seguir haciendo en casa”.

“Yo quiero ir a computación pero con el grupo de los más grandes, porque lo de los chicos ya lo sé todo”. La mamá cuenta que cuando sea grande Braian quiere ser técnico en computación, que se va a tener que quemar las pestañas. Pero él corrige: “Ingeniero, me las voy a tener que quemar más. Me van a llamar para arreglar las computadoras, poner programas, decirles cómo se usa”.

“Si no se hicieran las actividades los chicos no harían nada, no nos conoceríamos, estaríamos todos los días en casa. Las cosas se hacen para que se una toda la gente y estemos mejor”, reflexiona Braian. Porque si estuviéramos separados sería como dice la propaganda: cuando hay un pasto solo el viento lo vuela y se muere. Pero, si hay millones de pastos alrededor, el viento sopla y los mueve, pero no los mata”.

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