Haciendo memoria: Años de voluntariado en el relato de una de sus protagonistas

Voluntarios -antes-
Los primeros años de EnAcción se desarrollaron en el marco de un programa de voluntariado para jóvenes en la Parroquia San Pablo. Para ilustrar aquella época damos la palabra a Josefina García Fernández quien se sumó con sólo 18, vivió un tiempo en el barrio y, casi diez años después, volvió al equipo como coordinadora de proyectos.

Con 18 años, me sumé a lo que en ese momento era el “Voluntariado de la Parroquia San Pablo”. Era el 2001 y estudiaba Enfermería, por eso empecé en el Área de Salud. La primera parte del año hicimos un diagnóstico barrial, con encuestas casa por casa para empezar a conocer a la gente del barrio, sus sueños y las problemáticas que planteaban. Estaba muy entusiasmada y no me perdía un sábado ni me importaba madrugar después de haber salido a bailar la noche anterior con tal de ir al barrio.

Hacia mediados del 2001 me fui a vivir al barrio, junto con cuatro chicas más. De esa manera comencé a interiorizarme más acerca de la problemática de la deserción escolar y a darme cuenta de que muchas veces la tardía adquisición de la lecto-escritura generaba mayores dificultades en la escuela. Allí fue cuando me decidí a cambiar de carrera y estudiar para ser maestra.

A partir del 2002 pasé a formar parte del Taller de Alfabetización junto a otros siete voluntarios. Sabíamos que si los participantes del Taller aprendían a leer y a escribir, a mediano o a largo plazo esto iba a incidir favorablemente en la escuela. Esta fue una época muy importante de mi vida. Conocer el barrio y trabajar en el espacio de alfabetización me ayudó a replantearme mi manera de mirar el mundo, de encontrar una carrera que me apasionara, de encontrarme con personas, que hoy son amigos, con los cuales sigo recorriendo la vida.

Con respecto a EnAcción, veo que en este tiempo ha crecido en la madurez con la que se encara el trabajo cotidiano. Creo que los años, la experiencia, la gente del barrio y la gente que trabajó o aun trabaja en EnAcción, colaboraron para que se fuera forjando una identidad de la organización, que la distingue y le da su particularidad. Veo que se han profesionalizado los espacios, con muchas herramientas que permiten reflexionar sobre la práctica para mejorarla, y que a la vez se pudo mantener la misma calidez y cercanía de los participantes que inspiraron el trabajo al inicio.

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