Ana Miguens,
(46 años) Colaboradora de El Campito
“Hace seis años
y pico nuestra hija mayor, Ana, que era voluntaria en el comedor,
nos pregunta si podía traer a casa los domingos a chiquitos
del barrio, para que vinieran a jugar y pasar un buen rato. Para nosotros
nuestra familia es un regalo enorme de Dios, y queríamos compartirlo
con ellos, así que dijimos que sí y vino con cinco chicos.
Después se corrió la bolilla y de 5 pasaron a 30 y así
hasta llegar a 200. Preparábamos nuestra casa con disfraces,
arenero, juegos de mesa, armábamos rincones de dibujo, fútbol,
rugby, quemado, y el que quería no hacer nada, podía.
La cantidad de chicos nos hizo pensar en trasladar El Campito al barrio.
Conocimos a gente nueva que les pareció buena la propuesta,
entre ellos Víctor y Mónica. Vienen 150 chicos, desde
bebes hasta 15 años. Y ellos mismos también nos ayudan
muchísimo, eso creo que fue un cambio enorme, que ellos vean
que esto es de ellos y para ellos, que son responsables de las cosas,
se comparte, se hacen amigos, esto es maravilloso. Y esto es bueno
para el barrio, chicos que han crecido conociéndose, compartiendo
los domingos, valores, en un ambiente familiar y donde todos ponemos
mucho amor en lo que hacemos. Nos vemos cada domingo hace 6 años,
ellos saben que estamos ahí, lo valoran y nos lo agradecen
de miles de maneras”.